MO 2020.03: "Desafío asumido"

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La pandemia por la COVID-19 planteó un reto impensado en todos los hospitales del país, incluso en los especializados y sus direcciones. Para la doctora Estela Fernández Rey, médica oftalmóloga (UBA) y sanitarista al frente del Hospital Oftalmológico Santa Lucía, el desafío es enorme y, a la vez, profesionalmente valorado.
 
Esta nota se publicó originalmente en MO 2020.03 (septiembre 2020). Para acceder al resto de las notas de esta revista, ingrese aquí.
 
Fernández Rey ingresó al hospital en 1983 como concurrente y transitó allí las distintas instancias de su carrera hasta convertirse en la segunda médica al frente del nosocomio, cargo que ejerce desde 2011. "Me siento muy orgullosa de estar en este momento universalmente histórico al frente de esta institución tan prestigiosa y del equipo de trabajo que he constituido, por el que me siento muy acompañada y apoyada”, asegura.
 
“Siempre me interesó el sector público, hacer carrera hospitalaria, me capacité para eso. La planificación, la organización, el manejo de los recursos humanos y físicos, su administración y optimización. Creo que también hay un sentimiento de altruismo”, se presenta y predispone al diálogo.
 
MO- ¿Cómo fue la adaptación a los cambios por la pandemia?
EFR- La adaptación a esta nueva realidad ha sido progresiva, no sin algunos inconvenientesque se fueron subsanando gracias al diálogo, a las reuniones, a la muy buena predisposición de todos los sectores, a la gran colaboración de todo el equipo: enfermería, administración, los profesionales de todas las especialidades, y al apoyo constante del Ministerio de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, que nos acompaña todos los días y nos responde solucionándolos los problemas que surgen. Además tuvimos desde un principio reuniones periódicas con el área de psicopatología para poder plantear dudas, temores, inquietudes e ir resolviéndolos juntos. También contamos con un infectólogo de planta permanente. 
 
MO- Además de adaptarse en sus rutinas, debieron adecuarse a la estrategia hospitalaria dispuesta por el gobierno. ¿Esto excede lo oftalmológico?
EFR- Sí. En esta pandemia a los nosocomios especializados nos han dado la responsabilidad de recibir pacientes crónicos internados en los hospitales generales de agudos con el fin de poder liberar camas que puedan ser utilizadas por pacientes COVID-19. De los dos oftalmológicos, el Hospital Santa Lucía fue el primero que realizó esta recepción en abril, coordinada por nuestro servicio de clínica médica a cargo de la doctora Silvia Salz y del infectólogo doctor José Moscato.
 
MO- ¿Cómo se organizó la recepción de esos pacientes?
EFR- Se establecieron condiciones para su ingreso. Entre otras cosas, deben presentar PCR negativa con 48 horas de antigüedad, no estar traqueostomizados ni requerir alimentación enteral ya que no contamos con la complejidad necesaria para su atención. Se ofrecieron 24 camas ubicadas en el primer piso que pertenecen al servicio de neurooftalmología y sala de ojos de hombres. El resto de las camas quedó para los pacientes oftalmológicos que siguen asistiendo por atención.
 
MO- ¿Cómo impactaron estos cambios en el flujo y en la atención de pacientes oftalmológicos?
EFR- La atención oftalmológica se redujo sustancialmente por la cuarentena y las restricciones dispuestas para circular. Lo que no se vio modificado fue el volumen de cirugías de urgencia que se mantuvo estable. Con respecto a los servicios, todos cuentan con una guardia de atención mínima para aquellos pacientes que así lo necesitaran o que ya estuvieran en tratamiento en el hospital y requieran seguimiento: glaucoma, retina, infectología, uveítis, plástica, vías lagrimales, etcétera. El banco de ojos funciona, aunque con restricciones, ya que debimos protocolizar el tipo de tejidos a recibir, con lo cual se redujo la cantidad de donantes. Además se implementó un mecanismo de consulta vía mail directo con cada servicio y tenemos asignados en días rotativos médicos que responden a las inquietudes de los pacientes. No es una teleconsulta, es una respuesta orientadora (o alertadora) en el caso que la consulta del paciente fuera o despertara sospecha de cierta gravedad. Recibimos múltiples consultas por esta vía, la difusión fue hecha a través de prensa del Ministerio de Salud y está funcionando muy bien.
 
MO-¿Analizan implementar la teleconsulta?
EFR- Tenemos ciertos reparos porque la oftalmología es una especialidad muy dependiente de la aparatología, entonces preferimos la consulta presencial.
 
 
MO - ¿Cómo se prepara para la “vuelta a la normalidad”?
EFR - Desde el primer día pensamos en la pos pandemia. Por eso, con un grupo de colegas, fuimos armando un protocolo que, si bien está en continua modificación, está listo para implementarse con una reducción importante para los turnos programados: los de primera vez se realizarían a través de la plataforma del 147 del Gobierno de la Ciudad, los de segunda vez, a través del mesón de turnos, vía telefónica o por mail. Cada uno de los servicios establecerá la duración de la consulta en los diversos casos y sus características (limpieza entre paciente y paciente, tolerancia de espera, etc.).
 
MO- ¿Qué buscan con estos cambios?
EFR- Queremos evitar la aglomeración de gente en la sala de espera y dentro de los consultorios como ocurría anteriormente. Buscamos que el paciente que concurra al hospital por una urgencia por demanda espontánea lo haga a través de la guardia y si no, con su turno previo. Además, estamos tratando de restringir la atención en el hospital a casos de mediana y alta complejidad, para lo cual se está trabajando seriamente junto a la red de  oftalmología. El objetivo es que cada uno de los servicios de los hospitales generales de agudos y los pediátricos tenga perfectamente claro cuáles son sus competencias, en qué circunstancias y con qué procedimiento va a tener que derivar a un hospital de mayor complejidad.
 
MO- ¿Cómo es el Hospital Santa Lucía que desearía ver al momento de culminar su gestión?
EFR- Preparado para lo que vendrá. Con una modalidad más activa, menos abrumadora, con menos pacientes esperando y mayor comodidad para ellos y para los profesionales, observando las medidas higiénicas y de distanciamiento que creo quedarán. Tratando constantemente de mantener e incrementar el prestigio, la buena atención y la resolución de los problemas oftalmológicos, sobre todo para todos aquellos que no tienen otro recurso más que concurrir al hospital público, que puedan contar con los mejores profesionales, y reciban una atención de excelencia: humana y empática.

La web www.buenosaires.gob.ar/hospitalsantalucia/covid19 cuenta con una guía orientadora para que el paciente sepa ─según los signos o síntomas que presenta─ cuándo es necesario asistir a la guardia para ser atendido personalmente, así como el detalle de los mails de contacto para consultas y/o contacto con los distintos servicios.

Lámparas de hendidura: así lucen hoy en el Hospital Santa Lucía. La protección se implementó primero de forma más “casera” con una placa radiográfica y fue evolucionando hasta que se colocó una placa de policarbonato transparente en todos los equipos disponibles y se higieniza con mucha frecuencia con amonio cuaternario.
 
 
 

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